martes, 1 de noviembre de 2022

Muerte e Inmortalidad. El programa de la vergüenza.

Muerte e inmortalidad.
El programa de la vergüenza.

 

Este artículo es el primero de una sección en el que se denuncia una mala, pésima, información de la obra de Tolkien. Este «honor» recae en un programa de la Sociedad Tolkien Española (STE). Y es así por lo que representa la STE, la (correcta y veraz) difusión y estudio de la obra de Tolkien. Sin embargo, en 2016, en el primer programa de la segunda temporada de Regreso a Hobbiton, el podcast oficial de la STE, hicieron lo opuesto de su objetivo.

Por la influencia que tuvo y sigue teniendo en otros videos, programas y grupos de divulgación, por desinformar, por no subsanar errores cuando se comunicaron y por su falta de responsabilidad, merece la mención de «el programa que nunca debió existir».

En su momento sentí la necesidad de escribir sobre este tema, enseñando qué escribió Tolkien, y así surgieron un par de ensayos como «respuesta». Estos son La muerte en Hombres y Elfos y ¿La muerte es un don o un castigo? Mucho de lo que voy a exponer aquí ya lo enseñé en aquellas FAQ.

A continuación se ofrece un extenso análisis de aquello que se dice en el programa de manera equivocada, concentrado entre los minutos 27 y 46.

El programa tiene de ponente a Carlos, «profesorcillo», y de presentadora y conductora a Elia Míriel. Por el momento, se puede escuchar aquí.

 

Min 28:35

«… por ello se dice que los Elfos son inmortales y, sin embargo, no son eternos […] Los Elfos desaparecerán cuando desaparezca Arda [la Tierra]»


Lo que quiere decir Carlos, como después se verá, es que el espíritu de los Elfos desaparecerá con el fin de Arda. Pero esto no es cierto. No es verdad. En ningún sitio y en ningún momento del tiempo se dice esto. Lo que Tolkien dice es que los Elfos son inmortales, en el sentido de que lo serán mientras dure Arda. Cuando Arda desaparezca, se enfrentarán a la muerte, es decir, el equivalente a la muerte de los Hombres.

«Porque los Elfos no mueren hasta que no muere el mundo, a no ser que los maten o los consuma la pena (y a estas dos muertes aparentes están sometidos); tampoco la edad les quita fuerzas, a no ser que uno se canse de diez mil centurias; y al morir se reúnen en las estancias de Mandos, en Valinor, de donde pueden retornar llegado el momento
El Silmarillion, Del Principio de los días, p.51

«En esta «prehistoria» mítica, la inmortalidad, estrictamente una longevidad coextensiva con la vida de Arda, era parte de la naturaleza dada a los Elfos; más allá del Fin, nada había sido revelado.»
Cartas, nº 212, p.334

Pero ¿qué ocurre con el Fin de Arda? ¿Por qué asume Carlos, el ponente, y otros tantos que esos espíritus desaparecerán? ¿Desaparece el espíritu (fëa) de los Hombres cuando estos mueren? No hay ningún texto que así lo indique. En realidad Tolkien quiso dejar como una incertidumbre el futuro de estos Elfos. Esa es la verdad y ninguna otra.

«En esta «prehistoria» mítica, la inmortalidad, estrictamente una longevidad coextensiva con la vida de Arda, era parte de la naturaleza dada a los Elfos; más allá del Fin, nada había sido revelado.»
Cartas, nº 212, p.334

«No obstante, ya desde hace mucho los Valar declararon a los Elfos que los Hombres se unirán a la Segunda Música de los Ainur; mientras que Ilúvatar no ha revelado qué les reserva a los Elfos después de que el Mundo acabe, y Melkor no lo ha descubierto.»
El Silmarillion, Del Principio de los días, p.51

«[Los Eldar] muchos de ellos sostienen que no puede afirmarse que el destino de los Elfos está confinado dentro de Arda para siempre y que acabará con ella. Esta última opinión procede de sus propios pensamientos, pues los Valar, al no haber participado en la creación de los Hijos de Eru, no conocen por entero los propósitos de Eru para ellos, ni el final definitivo que les prepara
El Anillo de Morgoth, Leyes y costumbres de los Eldar, p.256

 

Min 31:00

            ¿Qué le ocurrirá a los Elfos cuando Arda muera? La idea original […] los Elfos desaparecerán con la Tierra, es decir, siendo longevos en cuerpo y alma pero son mortales también en cuerpo y alma […] La muerte de los Hombres que destruye su cuerpo pero libera su alma que si es eterna es envidiable y por eso los Elfos llaman a la muerte el Don de Ilúvatar.


Aquí hay un par de cosas erróneas. Equivocadas. La primera es que el cuerpo (hröa) de los Elfos no es longevo en el sentido de imperecedero. Durante el paso del tiempo se deteriora y envejece.

«Los Elfos eran inmortales, y de una sabiduría que medraba con los años, y no había enfermedad ni pestilencia que les diera muerte. Tenían por cierto cuerpos hechos de la materia de la Tierra y podían ser destruidos; y en aquellos días se asemejaban más a los Hombres, pues aún no llevaban mucho tiempo habitados por el fuego de su espíritu, que los consume desde dentro con el paso de los años».
El Silmarillion, De los Hombres, p.140

«Porque los Eldar envejecen de hecho, aunque lentamente: el límite de sus vidas es la vida de Arda […] Además su cuerpo y espíritu no están separados sino unidos. Según el paso de los años, con los cambios de deseo y pensamiento, se acumula en el espíritu de los Eldar, así cambian los impulsos y el temperamento del cuerpo. Esto es a lo que se refieren los Eldar cuando dicen que el espíritu los consume; y dicen que antes de que Arda acabe todos los Eldalië de la tierra se habrán convertido en espíritus invisibles para los ojos mortales»
El Anillo de Morgoth, Leyes y costumbres de los Eldar, p.247

La segunda es la enorme confusión del concepto de la muerte. No, la muerte no es un Don porque el alma (espíritu) de los Hombres es eterna y la de los Elfos no. ¿Dónde dice Tolkien eso?

La muerte es la libertad. La muerte es el no estar atado a Arda. Ese es el Don. Podemos estar de acuerdo, o no, en si es «bueno» o «deseable» o no lo es, pero en eso consiste, y es la diferencia entre los Elfos y los Hombres.

«Uno y el mismo es este don de la libertad concedido a los hijos de los Hombres: que solo estén vivos en el mundo un breve lapso, y que no estén atados a él, y que partan pronto; a dónde, los Elfos no lo saben. Mientras que los Elfos permanecerán en el mundo hasta el fin de los días […] Pero los hijos de los Hombres mueren en verdad, y abandonan el mundo […] La Muerte es su destino, el don de Ilúvatar, que hasta los mismos Poderes envidiarán con el paso del Tiempo».
El Silmarillion, Del Principio de los días, p.51

«El hado de los Elfos es ser inmortales […] durar mientras ella [Arda, la Tierra] dura, no abandonarla nunca ni aun cuando se los «mata», sino retornar […] El Hado (o Don) de los Hombres es la mortalidad, la libertad de los círculos del mundo».
Cartas, nº 131, p 175 

 

Min 31:40

Los Elfos tienen la certeza de que las almas [espíritus] de los Hombres es eterna […] mientras que los Elfos no […] cuando desaparezca la Tierra no quedará nada de ellos, ni su cuerpo, ni su alma [espíritu]. Será el fin definitivo. Esta es la concepción inicial, la concepción final también porque es la que aparece en El Silmarillion, y es la concepción que había cuando se compuso El Señor de los Anillos.


            No tampoco esto es así. La concepción que aparece en El Silmarillion ha sido mostrada en varias citas. En ningún momento dice Tolkien que los espíritus de los Elfos desaparecerán con el Fin de Arda. Y, en cuanto a los Hombres, tampoco se sabe el destino de sus espíritus tras su muerte.

«Uno y el mismo es este don de la libertad concedido a los hijos de los Hombres: que solo estén vivos en el mundo un breve lapso, y que no estén atados a él, y que partan pronto; a dónde, los Elfos no lo saben».
El Silmarillion, Del Principio de los días, p.51

«Pero los Hombres […] vivían sujetos a la enfermedad y a múltiples males, y envejecían y morían. Qué es de ellos después de la muerte, los Elfos no lo saben. Algunos dicen que también los Hombres van a las estancias de Mandos; pero no esperan en el mismo sitio que los Elfos y solo Mandos bajo la égida de Ilúvatar (y también Manwë) saben a dónde van después del tiempo de la memoria por las estancias silenciosas junto al Mar Exterior».
El Silmarillion, De los Hombres, p.140

Aunque es cierto que se dice…

«… se ha dicho que los coros de los Ainur y los Hijos de Ilúvatar harán ante él una música todavía más grande, después del fin de los días».
El Silmarillion, Ainulindalë, p.14

«No obstante, ya desde hace mucho los Valar declararon a los Elfos que los Hombres se unirán a la Segunda Música de los Ainur; mientras que Ilúvatar no ha revelado qué les reserva a los Elfos después de que el Mundo acabe, y Melkor no lo ha descubierto».
El Silmarillion, Del principio de los días, p.51

¿Y qué es la Segunda Música de los Ainur? Se produce después del fin del Mundo (de Arda), ya profundizaremos más adelante. Pero de estos pasajes podemos comentar varias cosas. Ambos proceden de la Ainulindalë. Christopher cambió la ubicación de alguno de los párrafos y los incorporó al primer capítulo del Quenta Silmarillion. Démonos cuenta de que se nombra también a los Elfos (Hijos de Ilúvatar) como participantes de esa Segunda Música. Y añadir, también, que estas frases ya existían de esta forma en la Anulindalë B, una versión «primitiva», de los años 30, anterior a El Señor de los Anillos (véase El Camino Perdido, pp.183, 191).

 

Min 32:40

Y sin embargo Tolkien se pregunta si no debe modificar esta visión con el paso del tiempo, una vez ha publicado El Señor de los Anillos. [Aquí se refiere a la Athrabeth Finrod ah Andreth, obra escrita por Tolkien en 1959] ...el texto ilustra con gran claridad cómo había evolucionado la concepción de Tolkien en la distinción de los Elfos y los Hombres. [A continuación nombran un pasaje de la Athrabeth] 


El pasaje nombrado, en el que Finrod Felagund le contaba a Andreth su visión, es el siguiente:

«Y entonces contemplé como en una visión Arda Rehecha; y allí los Eldar completos pero no acabados podían morar en el presente para siempre, y allí caminaban, quizá con los Hijos de los Hombres, sus liberadores, y les entonaban cantos que, aun en la Beatitud más allá de la beatitud, hacían que los valles verdes sonaran y las cumbres de las montañas eternas vibraran como arpas».
El Anillo de Morgoth, Athrabeth Finrod ah Andreth, p.366

Seguimos sin estar de acuerdo. Tolkien no modifica esa visión o esa concepción con el paso del tiempo, porque, como ya se ha mostrado, Tolkien nunca dijo que los Elfos iban a desaparecer con el Fin de Arda. En todo caso, lo que nos proporciona la Athrabeth son las diferentes percepciones que tienen Elfos y Hombres de la muerte. Pero no contradice nada de lo que Tolkien escribió con anterioridad a esta obra. Lo que hace esta obra es ampliar, desarrollar algunos conceptos que ya existían en la mitología o legendarium.

         Como se ha dicho antes, la Segunda Música de los Ainur era un concepto que existía desde los primeros Cuentos. Esta se produciría tras la Última Batalla, a la que también podemos encontrar referencias en textos anteriores a la escritura de El Señor de los Anillos. Como se dice en el Quenta Silmarillion de 1937, tras esta Batalla «la Tierra será rota y rehecha». La Athrabeth explica en qué consiste esa Arda Rehecha, así como sus diferencias con Arda Maculada e Inmaculada.

            También la Athrabeth muestra los pensamientos y esperanzas (o falta de ella) que tienen los Hombres y Elfos ante la muerte expresados a través de Finrod y Andreth. Habíamos enseñado que el destino de ambos es incierto, y ante esta incertidumbre lo que les pide Eru es estel.

«En la tradición élfica [Eru] pide dos cosas de Sus Hijos (de ambos linajes): fe en Él, y a partir de ella, esperanza o confianza en Él (que los Eldar llaman estel)».
El Anillo de Morgoth, Athrabeth Finrod ah Andreth, Nota 2, p.387

Respecto a que Tolkien dice que la Athrabeth es «explícitamente cristiana», en realidad lo que dice es «parece demasiado una parodia de la Cristiandad (quizá sea inevitable)» (El Anillo de Morgoth, p.408), pero también tenía la voluntad de añadir esta obra a El Silmarillion: «Debería ser el último elemento del apéndice» (El Anillo de Morgoth, p.376).

 

Min 35:45

            En esta segunda formulación, según la visión de Finrod, los Elfos no morirán con Arda cuando esta desaparezca, sino al final de los tiempos cuando Arda sea Rehecha, allí también estarán los Elfos disfrutando con los Hombres de la eternidad […] si los Elfos son también intrínsicamente inmortales ya que su alma después de todo puede sobrevivir al fin de Arda, no tiene sentido decir que la muerte es el Don de Ilúvatar para los Hombres. Los Elfos tienen todo, una vida longeva en el mundo y también la eternidad.


            No hay una «segunda formulación». La primera existe en el imaginario del ponente, donde, según él, los Elfos desaparecerían con el fin de Arda.

            Probablemente, esta falsa y errónea idea viene provocada por no saber qué es la muerte, en qué consiste la mortalidad. Porque no, claro, ese Don de Ilúvatar que es la muerte, no es la eternidad del alma o espíritu. La eternidad del espíritu es otra cosa diferente. La muerte, como se ha nombrado y citado a Tolkien, es «la libertad de los círculos del mundo». No estar atados al mundo, a Arda, como estaban los Elfos.

          Anteriormente hemos dicho que podemos estar, o no, de acuerdo con que esa libertad, el no estar atados a Arda, es un don, algo deseable. En cualquier caso, esa es la naturaleza que Ilúvatar les ha dado a los Hombres según la mitología de Tolkien. La muerte es un don y no un castigo.

        Pero parece evidente que la visión de Carlos (y Elia) es que la inmortalidad, la vida longeva y no poder abandonar Arda, es mejor que la mortalidad, esa vida corta (esa era la misma idea que tenían los númenóreanos que se rebelaron contra los Valar, aquellos que ansiaban la inmortalidad de los Elfos). Todos aquellos que piensan de la misma forma no solo no consideran la muerte como algo positivo o deseable, tampoco entienden que en el mundo de Tolkien pueda ser así. Por ello, dan por supuesto que los Hombres deben tener algún tipo de «recompensa» respecto a los Elfos, que son inmortales. Entiendo que es de este modo como llegan a esa conclusión, a esa errada creencia, de que los Hombres tendrán la eternidad de su espíritu, pero no así los Elfos. Pero esta deducción no tiene ningún fundamento. Ningún texto de Tolkien da a entender esa diferencia de destino de Hombres y Elfos.

            Sobre qué es la muerte y qué esperar después de ella, no está de más recordar el pasaje de los apéndices de El Señor de los Anillos de la historia de Aragorn y Arwen:

«No hay más navíos que puedan conducirme hasta allí, y tendré en verdad que esperar el Destino de los Hombres, lo quiera o no lo quiera. Pero una cosa he de decirte, Rey de los Númenóreanos: hasta ahora no había comprendido la historia de tu pueblo y la de su caída. Me burlaba de ellos, considerándolos tontos y malvados, mas ahora los compadezco al fin. Porque si en verdad éste es, como dicen los Eldar, el don que el Único concede a los Hombres, es en verdad un don amargo.
Así parece -dijo él-. Pero no nos dejemos abatir en la prueba final, nosotros que otrora renunciamos a la Sombra y al Anillo. Con tristeza hemos de separarnos, mas no con desesperación. ¡Mira! No estamos sujetos para siempre a los confines del mundo, y del otro lado hay algo más que recuerdos. ¡Adiós!».
            El Retorno del Rey, Apéndice A, pp.396-397 

            Aragorn tenía esperanza, estel. Confiaba en Eru. Nadie sabía «qué es de ellos después de la muerte» (El Silmarillion, p.140), no había certezas. Se decía que «los Valar declararon a los Elfos que los Hombres se unirán a la Segunda Música de los Ainur» (El Silmarillion, p.51). Aunque no todos tenían esa esperanza. Finrod le pregunta a Andreth en la Athrabeth, pero ella no parece tener ninguna. Esperanza es lo que los Elfos llaman Amdir «alzar la vista», y Estel es «confianza». Y le pregunta: «Amdir no tenéis, decís. ¿Tampoco conocéis la Estel?» (El Anillo de Morgoth, p.367).

 

Min 38:35

Se dice que los Elfos disminuyen y desaparecen… Esa disminución no es solamente una disminución cualitativa, también es cuantitativa, es decir, las historias que nos han llegado de los Elfos pequeñitos, las hadas diminutas que viven en los árboles, que montan escarabajos… esa disminución tiene incluso disminución en el tamaño físico […] Tolkien reconstruye a los Elfos como seres poderosos […] antes de disminuir incluso en la imaginación de los Hombres.


            No, los Elfos no disminuyen físicamente. Esa «mengua», ese desvanecimiento, era otra cosa. Para una mejor explicación del tema véase el ensayo ¿Qué es el desvanecimiento de los Elfos?

            A Tolkien no le gustaba nada que relacionaran a sus Elfos con los Elfos «tradicionales» europeos y así se lo hizo saber a Naomi Mitchison en 1954:

            ««Elfos» es una traducción quizá no muy adecuada, pero originalmente lo bastante satisfactoria, de Quendi […] supongo que los Quendi de estas historias se emparentan en realidad muy poco con los Elfos y las Hadas de Europa».
Cartas. Carta 144. p.208

         Es cierto que en sus primeros escritos de 1920 los Elfos sí guardaban esas similitudes con los Elfos de Shakespeare cuando llegaban los Hombres: «mientras los Hombres adquieren más poder y se vuelven más numerosos, las hadas [Elfos] decaen y se empequeñecen y van desapareciendo, volviéndose tenues y transparentes, en tanto que los Hombres crecen y se vuelven más torpes y corpulentos. Finalmente los Hombres, o casi todos, ya no alcanzan a ver a las hadas» (El libro de los Cuentos Perdidos II, p.412). Pero poco después Tolkien desechó estas características, tal como dice Christopher:

«Es muy posible que cuando [mi padre] escribió Ælfwine II ya estuviese pensando en dejar a un lado la idea de que los Elfos «debilitados» fuesen diminutos, […] Por último, es evidente que los Elfos perdieron todas las cualidades que actualmente se considerarían características de las hadas y, asimismo, perdieron toda relación con ellas, y los que se quedaron en las Grandes Tierras durante muchas edades del mundo aún no concebidas habrían de convertirse en seres mucho más grandes y poderosos».
El libro de los Cuentos Perdidos II. La historia de Eriol o Ælfwine. p.412

 

Min 42:15

Hablábamos de que originalmente la idea era que los Elfos eran longevos pero no inmortales, Tolkien jugó con la idea de que los Elfos, aun siendo longevos, la muerte y resurrección de Cristo les iba a dotar de eternidad […] Lo que ocurre  es que una vez El Señor de los Anillos se convierte en una obra de  gran impacto, Tolkien comienza a percatarse de que una parte de los lectores acceden a través de ella […] a un significado metafísico cristiano […] Tolkien reconsidera muchos de los mitos que inicialmente se concibieron ¿sin? la intención expresa de no contradecir la verdad teológica o de ilustrarla. Y esta reformulación afecta a la figura de Galadriel, […] afecta a la leyenda de Arda plana […] o la violación de Arien […] que es violada por Melkor […] este es el motivo de la reformulación del mito de los Elfos como seres inmortales.


            De nuevo, no, no es cierto, el destino de los Elfos después del Fin de Arda no cambió tras la publicación de El Señor de los Anillos. El destino del espíritu de los Elfos fue (casi) siempre una incógnita, como lo era el de los Hombres. Es más, cuando Tolkien dejaba entrever algo, era que tenían un futuro…

            Como se ha dicho, en la Ainulindalë B, de los años 30, anterior a El Hobbit o El Señor de los Anillos, Tolkien escribía sobre la Música de los Ainur: «Se ha dicho que los coros de los Ainur y los Hijos de Ilúvatar harán ante él una música todavía más grande tras el fin de los días» (El Camino Perdido, p.183). Además Tolkien realizó notable y significativo cambio respecto al Cuento original de los años 20, pues en él se decía «los coros de los Ainur y los hijos de los Hombres». Es decir, Tolkien incluyó a los Elfos (como Hijos de Ilúvatar) en esa Segunda Música de los Ainur antes incluso de que El Señor de los Anillos se hubiera imaginado.

            Por otra parte, la reformulación de los mitos desde el prisma teológico tras la publicación de El Señor de los Anillos, como se afirma en el podcast, debemos ponerla en entredicho. Porque parte de una creencia equivocada. Lo que más le atrae a Carlos es posterior a El Señor de los Anillos y no anterior. Esa Galadriel rebelde cuya imagen le resulta más poderosa aparece en La Marca de Fëanor, de 1968. La violación de Arien, que también le atrae más, sucede en un texto de 1958-1959, cuando Tolkien empezaba a plantearse un cambio en su cosmogonía. Tampoco el prisma teológico influyó cuando Tolkien reconsideró una Arda Plana, pues ya existía una versión Redonda (Ainulindalë C*) del año 1946-1948, y cuando volvió a considerar esta idea en el año 1958-1959, lo hizo porque no podía contradecir «las verdades físicas conocidas en su propio tiempo» (El Anillo de Morgoth, pp.422-423).

 

Min 45:20

Cuando Tolkien escribe el cuerpo central de las leyendas del Silmarillion, cuando escribe El Hobbit, cuando escribe El Señor de los Anillos, su concepción es que los Elfos están atados a los círculos del Mundo y envidian a los Hombres, que no lo están. La sugerencia de que los Elfos puedan reencarnarse al final de los Tiempos no es más que una visión fugaz, un sueño de un personaje en un fragmento inconcluso que el propio Tolkien consideraba explícitamente cristiano. Creo que sería un error considerar que esta es la ¿opinión definitiva? […] creo que al final Tolkien se había decidido por mantener a los Elfos longevos pero mortales.


Efectivamente, cuando Tolkien escribe el cuerpo central de las leyendas del Silmarillion su concepción es que los Elfos están atados a los círculos del Mundo y envidian a los Hombres, que no lo están. Exactamente eso y no otra cosa es la muerte de los Hombres, la libertad de los círculos del Mundo, de ir más allá, no se sabe dónde.

Y no, la Athrabeth Finrod ah Andreth no se puede catalogar de obra inconclusa. Y por mucho que la considerara «una parodia de la Cristiandad», deseaba incluirla como apéndice de El Silmarillion.

            El gran error es pensar que en alguna ocasión escribió Tolkien que los Elfos eran mortales en espíritu, es decir, que su espíritu desaparecía con el fin de Arda. El gran error es ignorar la incertidumbre de los destinos de los Hijos de Eru reflejado en no pocos pasajes. El gran error es prescindir de los pensamientos de Hombres y Elfos ante su futuro incierto. Y el mayor error es realizar una exposición sobre la muerte e inmortalidad en la obra de Tolkien sin saber muy bien qué es.

 

Expansión de la desinformación

Lamentablemente este programa de Regreso a Hobbiton fue el origen de otros tantos donde se fue extendiendo este pensamiento. Véase:

A partir de 29:20


Minuto 10:25


Minuto 4:20