lunes, 13 de febrero de 2017

Tolkien y el racismo

¿Es racista la obra de Tolkien?

 

De vez en cuando suele aparecer en las redes, comentarios o artículos con distintas opiniones acerca de Tolkien y de si era o no racista. Los que acusan a Tolkien de serlo, en realidad, suelen hacerlo porque creen ver en su obra prejuicios y características que se prestan a ello.

No es objeto de este artículo valorar si Tolkien, la persona, era racista o no lo era. No es posible hacerlo sin haberlo conocido o habiéndolo hecho solo a través de testimonios lejanos. Probablemente la mejor forma a nuestro alcance para saber de él sería a través de sus cartas. Unas cartas que tampoco tienen por qué reflejar realmente sus pensamientos; en muchas ocasiones y según el destinatario, nos expresamos midiendo nuestras palabras. No obstante, no está de más que veamos alguna de ellas. En 1938 Tolkien recibió una carta de Rütten & Loening, una editorial que se iba a encargar de la traducción alemana de El Hobbit, preguntándole si era de origen «arisch» (ario), Tolkien escribió una carta a Stanley Unwin, su editor, en los siguientes términos:

«Debo decir que la carta de Rütten y Loening que usted me adjunta es un poco rígida. ¿Tengo que soportar esta impertinencia porque llevo un apellido alemán, o la lunática ley que los rige exige un certificado de posesión de un origen «arisch» por parte de todas las personas de todos los países?
Personalmente, me sentiría inclinado a rehusar una Bestätigung [confirmación en alemán] (aunque pueda hacerlo en realidad) y demorar la traducción al alemán. De cualquier modo, objetaría fuertemente que semejante declaración apareciera impresa. No considero la (probable) ausencia de toda sangre judía como necesariamente honorable; tengo numerosos amigos judíos y lamentaría dar cualquier fundamento a la idea de que suscribo la doctrina racista, perniciosa y del todo anticientífica.
Usted es el principal implicado y no puedo hacer peligrar la oportunidad de una publicación alemana sin su aprobación. De modo que le presento dos borradores de posibles respuestas».
Cartas, nº 29, p.49

Uno de esos borradores mencionados en la carta se preservó en los archivos de Allen & Unwin. Probablemente el otro fue el que se envió a Alemania. En el borrador conservado Tolkien escribió:

«Gracias por su carta... Lamento no tener muy claro a qué se refieren con arisch. No soy de extracción aria: eso es, indo-iraní; que yo sepa, ninguno de mis antepasados hablaba indostano, persa, gitano ni ningún otro dialecto afín. Pero si debo entender que quieren averiguar si soy de origen judío, solo puedo responder que lamento no poder afirmar que no tengo antepasados que pertenezcan a ese dotado pueblo. Mi tatarabuelo llegó a Inglaterra desde Alemania en el siglo XVIII; la mayor parte de mi ascendencia, por tanto, es puramente inglesa, y soy súbdito de Inglaterra; eso debería bastar. No obstante, me he acostumbrado a considerar mi apellido alemán con orgullo, y seguí considerándolo así durante todo el periodo de la lamentable pasada guerra, durante la cual serví en el ejército inglés. Sin embargo, no puedo dejar de comentar que si averiguaciones impertinentes e irrelevantes de esta especie han de convertirse en la regla en cuestiones relacionadas con la literatura, no está entonces distante el momento en que tener un apellido alemán deje de ser fuente de orgullo.
La averiguación en que se involucran sin duda obedece a las leyes de vuestro propio país, pero que estas deban aplicarse a súbditos de otro Estado no es correcto, aun si tuvieran (y no la tienen) la menor relación con los méritos de mi obra o la conveniencia de su publicación, de la que parecen estar satisfechos sin referencia alguna a mi Abstammung [ascendencia, genealogía, en alemán].
Confío en que encontraran la respuesta satisfactoria».
Cartas, nº 30, pp.49-50

Tolkien vivió en una época muy diferente a la que vivimos hoy en día. La evolución de la sociedad y los cambios significativos que se han producido, hacen que debamos considerar el contexto del autor. La profesora de Literatura Fantástica de la Universidad de Glasgow, Dimitra Fimi, autora de Tolkien, Race and Cultural History, realiza el siguiente comentario en su artículo Was Tolkien really racist?:

«Aunque Tolkien rechazara las teorías «racialistas», se negase a declarar su origen ario para conseguir una traducción alemana de El Hobbit y arremetiera contra la Alemania nazi, eso no significa que algunos prejuicios heredados de su educación victoriana tardía y eduardiana temprana no se introdujeran en la visión del mundo que encontramos en la Tierra Media».
Was Tolkien really racist?

Dicho esto, el presente ensayo se centra en la obra de Tolkien, concretamente en su mitología o legendarium, mostrando ciertos aspectos y pasajes de ella y, de esta forma, que el lector estime si está justificado (o no) que se pueda catalogar esta mitología de racista, o si tiene elementos que puedan ser señalados de esta forma. En cualquier caso, los diálogos de los personajes representan a ellos mismos y no necesariamente al autor. Como decía Tolkien a Peter Hastings sobre una frase de Bárbol, «Bárbol es un personaje de mi historia, no yo» (Cartas, nº153, p.224).

El Diccionario de la lengua española (DLE) define como racismo: «creencia que sostiene la superioridad de un grupo étnico sobre los demás». ¿Se da este caso en la obra de Tolkien?

            En el mundo de Tolkien hay diferentes razas. Y dentro de ellas también podemos encontrar diferentes «pueblos» o «casas»; así tenemos la casa de Bëor, de Haleth o de Hador entre los Hombres. También los Haradrim pertenecen a los Hombres, y los Orientales (Swarthy Men). Realmente ninguna de las razas o pueblos es catalogada como maligna, salvo aquellas que se especifica que proceden de una corrupción, por ejemplo, los Orcos.

            El color de piel no parece ir vinculado con el comportamiento y personalidad de los diferentes seres que pueblan Arda. Aunque puede resultar tentador pensar que el color negro u oscuro está asociado con lo malvado o maligno, no siempre pasa así en la obra de Tolkien. De los Orcos no se dice que tuvieran la piel negra, pero sí morena (swart): «La cara ancha y chata era morena» (La Comunidad del Anillo, p.382). También tenían este color de piel los Orientales, pero no todos hicieron el mal; Bór y los suyos permanecieron fieles a los Eldar. Del Pueblo de Bëor se dice que «muchos eran de tez más oscura [que los de la Casa de Hador], algunos incluso cetrina [aquí Tolkien realmente utiliza la palabra «swarthy», como los Orcos o los Orientales]» (Los Pueblos de la Tierra Media, p.358). También de los montaraces, descendientes de los Hombres de Númenor, se dice que «eran más altos y morenos que los Hombres de Bree» (La Comunidad del Anillo, p.181), utilizando la palabra «dark», y de Sam que tenía «una mano morena» (Las Dos Torres, p.372), en este caso «brown» en el original.

            Por otra parte, y según la interpretación de cada uno, podríamos encontrar alguna idea supremacista entre algunos pueblos o casas. Los Noldor parecen los más poderosos de los Elfos, pero esto puede estar más relacionado con su sabiduría y sus ansias de conocimiento que por su naturaleza. Eran llamados Gnomos en los primeros escritos, del griego gnome, «pensamiento, inteligencia» (Cartas, nº 239, p.370). De la misma forma se dice que aquellos Elfos que llegaron a Aman y contemplaron la luz de los Árboles eran más poderosos, o tenían un «estatus» más elevado, que aquellos Elfos que no lo hicieron.

«En aquellos días Elfos y Hombres tenían parecida fuerza y estatura, pero era mayor la sabiduría, la habilidad y la belleza de los Elfos; y los que habían morado en Valinor, y contemplaran a los Poderes, sobrepasaban a los Elfos Oscuros en estas cosas, tanto como ellos sobrepasaban a su vez al pueblo de la raza mortal. Solo en el reino de Doriath, cuya reina Melian era del linaje de los Valar, pudieron los Sindar igualar en cierta medida a los Calaquendi del Reino Bendecido».
El Silmarillion, De los Hombres, p.140

En una de sus cartas Tolkien escribía sobre los Hijos de Eru, Elfos y Hombres, diciendo que los primeros eran una «casta superior» (Cartas, nº 154, p.232). ¿Se puede llamar a este pensamiento, y lo que deriva de él, racismo? Veamos algunos fragmentos de la obra…

Un primer caso a valorar podría ser el de Thingol, Elrond, sus respectivas hijas y sus pretendientes. Thingol consideraba a Beren un ser inferior, un Hombre, un mortal, indigno de su hija Lúthien. «Pero Thingol miró en silencio a Lúthien, y pensó en su corazón: «Hombres desdichados, hijos de pequeños señores y reyes de corta vida, ¿ha de poner alguien semejante las manos en ti, y sin embargo seguir con vida?»» (El Silmarillion, De Beren y Lúthien, pp.226-227).

Thingol le pone como condición a Beren para acceder a la mano de su hija una tarea que en ese momento se consideraba imposible. Es decir, tenía que demostrar su valía. Algo similar ocurre con Elrond. Este sabía quién era Aragorn, descendiente de Elendil e Isildur, pero no le parecía suficiente para su hija. Dice lo siguiente:

«¡Aragorn, hijo de Arathorn, Señor de los Dúnedain, escúchame! Un gran destino te espera, sea el de elevarte más alto que todos tus antepasados desde los días de Elendil, o caer en la oscuridad con todos los sobrevivientes de tu estirpe. Pasarás por largos años de prueba. No tomarás esposa, ni te unirás a mujer alguna con promesa de matrimonio, hasta que llegue tu hora, y hayas demostrado ser digno […]
[…]Por ahora no te comprometerás con la hija de ningún otro. Pero en cuanto a Arwen la Bella, señora de Imladris y de Lórien, Estrella de la Tarde de su pueblo, es de un linaje más alto que el tuyo, y ya ha vivido en el mundo tanto tiempo que para ella no eres más que un retoño del año, frente a un joven abedul de numerosos estíos. Está muy por encima de ti. Y así, creo, ha de parecerle a ella».
El Retorno del Rey, Apéndice A, p.392

            Unos cuantos años más tarde, después de emplearse en la causa contra Sauron, adquirir gloria y fama y explorar tierras lejanas, Aragorn se encuentra con Arwen en Lórien. Allí, en la colina de Cerin Amroth, se juran eterna fidelidad, y cuando Elrond se entera de la elección de su hija le dice a Aragorn:

«…aunque te amo, te digo a ti: Arwen Undómiel no desmedrará la gracia de su vida por una causa menor. No será la esposa de ningún Hombre, a menos que este sea al mismo tiempo el rey de Gondor y de Arnor».
El Retorno del Rey, Apéndice A, p.394

Este tipo de peticiones, mejor dicho, exigencias o requisitos, son como aquellas historias o cuentos medievales en las que el plebeyo se enamora de la hija del señor feudal, y este (si lo consiente) le pide a cambio una hazaña heroica para hacerse digno. De hecho, Dimitra Fimi defiende la idea de una gran inspiración medieval en el mundo de Tolkien. Un mundo que utiliza la scala naturae o «gran cadena del ser», », una metáfora visual jerárquica de la Edad Media que clasifica todas las formas de vida según su proporción de «espíritu» y «materia» (Was Tolkien really racist?, Dimitra Fimi).

            Otro caso a considerar de posible elemento racista, la superioridad de un pueblo sobre otro, es el tema de la «sangre» y la «pureza». Según se nos cuenta en los apéndices de El Señor de los Anillos:

«Después de la Caída de Númenor, Elendil condujo de regreso a los sobrevivientes de los Amigos de los Elfos a las costas noroccidentales de la Tierra Media. Allí vivían ya muchos que eran en parte o plenamente de sangre Númenóreana; pero pocos de ellos recordaban la lengua élfica. De modo que los Dúnedain fueron así desde un principio más escasos en número que los hombres menores entre quienes vivían y a quienes gobernaban, pues eran señores de larga vida y gran sabiduría y poder».
El Retorno del Rey, Apéndice F, p.469

Años más tarde, el reino de Gondor sufrió una decadencia que empezó antes de la muerte de Atanatar II Alcarin (1226 T.E). De esta decadencia se nombra tres grandes males, siendo el primero de ellos la guerra civil de la Lucha entre Parientes. Esta la desencadenó un matrimonio, el de Valacar hijo de Roméndacil, rey de Gondor, con Vidumavi, que pertenecía a los Hombres del Norte. Se consideraban «menores» a estos Hombres.

«Porque los altos hombres de Gondor miraban ya con desconfianza a los Hombres del Norte que había entre ellos; y era cosa inaudita hasta entonces que el heredero de la corona o hijo alguno del Rey se casara con alguien de una raza menor y extranjera. Había ya rebelión en las provincias del sur cuando el Rey Valacar llegó a viejo. La reina había sido una bella y noble señora, pero de corta vida de acuerdo con el hado de los Hombres Menores, y los Dúnedain temían que sus descendientes se le asemejaran, y malograran la majestad de los Reyes de los Hombres».
El Retorno del Rey, Apéndice A, p.377

Cuando la Lucha entre Parientes llegó a su fin:

«Después del retorno de Eldacar, la sangre de la casa real y de las otras casas de los Dúnedain se mezcló aún más con la de los Hombres Menores […]
Al principio esta mezcla no apresuró la decadencia de los Dúnedain como se había temido; pero la mengua continuó, como antes. Porque la causa era sin duda la Tierra Media misma, y la lenta retirada de los dones de los Númenóreanos después de la caída del País de la Estrella».
El Retorno del Rey, Apéndice A, pp.378-379

            Esta mezcla de la sangre como causa de una pérdida de sabiduría y otras características también se menciona en De los Anillos de Poderobra que Tolkien escribió en la misma época que El Señor de los Anillos.

«… con el desgaste de los rápidos años de la Tierra Media, Gondor decayó, y el linaje de Meneldil hijo de Anárion se interrumpió. Porque la sangre de los Númenóreanos se mezcló demasiado con la de otros hombres, y perdieron poder y sabiduría, y tuvieron una vida más breve, y no vigilaron a Mordor como antes».
El Silmarillion, De los Anillos de Poder y la Tercera Edad, p.403

            La importancia de la sangre (linaje, estirpe) como elemento diferenciador se pone nuevamente de manifiesto en las palabras de Gandalf a Pippin, cuando el mago le habla de Denethor, y en las de Legolas sobre Aragorn:

«No es semejante a los otros hombres de esta época, Pippin, y comoquiera que sea su ascendencia, por un azar extraño la sangre de Oesternesse [Númenor] le corre casi pura por las venas; como por las de su otro hijo, Faramir, y no por las de Boromir, en cambio, que sin embargo era el predilecto».
El Retorno del Rey, Minas Tirith, p.26
 
«[Aragorn] es más grande de espíritu que Sauron de entendimiento. ¿No lleva por ventura la sangre de los hijos de Lúthien? Es de una estirpe que jamás habrá de corromperse, así perdure en años innumerables».
El Retorno del Rey, La última deliberación, p.171

Y sobre ese comentario de Gandalf acerca de Denethor, Tolkien dice en una de sus cartas:

«Con respecto de la jactancia de Aragorn […siendo quien soy y de la pura estirpe del Oeste [Númenor] (El Retorno del Rey, p.285), creo que estaba contando con sus antepasados por línea paterna con este fin; pero, en cualquier caso, imagino que los Númenóreanos, antes de que su conocimiento menguara, sabían sobre la herencia más que otra gente. A esto, por supuesto, se refieren con el símbolo común de la sangre. Reconocían el hecho de que, a pesar de los matrimonios mixtos, algunas características aparecerían en su forma pura en posteriores generaciones. La propia longevidad de Aragorn era un caso semejante. Gandalf, creo, se refiere al curioso hecho de que aun en la mucho menos bien preservada casa de los mayordomos, Denethor había salido casi un Númenóreano puro».
Cartas, nº 230, p.359

Los Númenóreanos, especialmente aquellos descendientes de la casa real de Númenor y de los nobles como Elendil, tenían ciertas características que los hacían prevalecer frente a otros Hombres. Y cuanto más pura era esa descendencia mejor conservaban esos rasgos de los Edain, los Hombres que combatieron contra Morgoth en la Primera Edad.

«Este [Faramir] era un hombre de alta nobleza, semejante a la que por momentos viera en Aragorn, menos sublime quizá pero a la vez menos imprevisible y remota: uno de los Reyes de los Hombres nacido en una época más reciente, pero tocado por la sabiduría y la tristeza de la Antigua Raza».
El Retorno del Rey, El sitio de Gondor, p.88

«la longevidad había declinado en la región [de Gondor]: ahora vivían pocos años más que los otros hombres, y los que sobrepasaban el centenar con salud y vigor eran contados, salvo en algunas familias de sangre más pura».
El Retorno del Rey, Las casas de curación, p.151

Se podría comentar algo más, si bien no se podría catalogar de racista tal vez sí de cierto trato de favor o preferencia. Es el caso de la elección de Elrond, Elros y sus hijos. Según el legendarium a Eärendil, Elwing y a sus hijos se les permitió elegir libremente a cuál de los linajes unirían su destino y bajo qué linaje serían juzgados. Elrond eligió «como le fue permitido, ser contado entre los Eldar; pero Elros, su hermano, eligió vivir con los Hombres» (El Silmarillion, p.347), aunque, en realidad, Elrond y Elros no dejaron de ser Medio Elfos. Más tarde Elrond se casó con Celebrían, una Elfa hija de Galadriel y Celeborn, y tuvieron a Elladan, Elrohir y Arwen. Estos hijos seguían contándose entre los Medio Elfos y no solo eso, sino que tenían capacidad de elección.

«La idea es que los Medio-Elfos tienen la capacidad de elección (irrevocable), que puede demorarse, pero no permanentemente, de compartir el mismo destino de uno u otro progenitor. Elros eligió ser un Rey «longevo», pero mortal, de modo que sus descendientes son mortales y de una raza especialmente noble, pero con una longevidad «menguante»: así Aragorn (quien, aunque tiene una mayor duración de vida que sus contemporáneos y dobla la de los Hombres, no la triplica como los Númenóreanos contemporáneos originales). Elrond eligió estar entre los Elfos. Sus hijos -con una corriente élfica renovada, pues su madre era Celebrían, hija de Galadriel- deben hacer su elección».
Cartas, nº153, p.227

«Arwen no era un elfo, sino una de los medio elfos que abandonó sus derechos élficos».
Cartas, nº345, p.492

Tolkien solía diferenciar la raza o linaje y el destino. En un principio, a los Elfos les corresponde un destino «inmortal» y a los Hombres un destino mortal. Pero existen excepciones, así Lúthien siguió siendo Elfa aunque acabó con un destino mortal, o también se dice que Tuor fue el único de los Hombres con destino «inmortal» (El Silmarillion, p.334). Es decir, un cambio de destino por una «gracia especial» no altera la raza de un individuo.

Sin embargo, esta distinción no parece cumplirse en los hijos de Elros, donde parece influir la elección del destino del padre en la raza de sus hijos. Los hijos de Elros y los de Elrond no tuvieron las mismas opciones. La diferencia entre ambos casos es evidente. Elros eligió un destino mortal y Elrond «inmortal». Ambos eran Medio Elfos. A los hijos de Elrond, con madre Elfa «inmortal», se les consideró Medio Elfos y se les concedió la capacidad de elección. Sin embargo, no sucedió esto con los hijos de Elros. Tolkien escribió en la carta nº153, citada anteriormente: «Elros eligió ser un Rey «longevo», pero mortal, de modo que sus descendientes son mortales» (Cartas, nº153, p.227). No solo desapareció la capacidad de elección, tampoco los consideró Medio Elfos; o, visto de otra forma más probable, al no ser contados como Medio Elfos no existía alternativa para ellos. Esto se repitió con Arwen, Medio Elfa con destino mortal, Aragorn y su hijo Eldarion.