¿Es
racista la obra de Tolkien?
De vez en cuando suele aparecer en las redes, comentarios o artículos con distintas opiniones acerca de Tolkien y de si era o no racista. Los que acusan a Tolkien de serlo, en realidad, suelen hacerlo porque creen ver en su obra prejuicios y características que se prestan a ello.
No es objeto de este artículo valorar si Tolkien, la persona, era racista o no lo era. No es posible hacerlo sin haberlo conocido o habiéndolo hecho solo a través de testimonios lejanos. Probablemente la mejor forma a nuestro alcance para saber de él sería a través de sus cartas. Unas cartas que tampoco tienen por qué reflejar realmente sus pensamientos; en muchas ocasiones y según el destinatario, nos expresamos midiendo nuestras palabras. No obstante, no está de más que veamos alguna de ellas. En 1938 Tolkien recibió una carta de Rütten & Loening, una editorial que se iba a encargar de la traducción alemana de El Hobbit, preguntándole si era de origen «arisch» (ario), Tolkien escribió una carta a Stanley Unwin, su editor, en los siguientes términos:
Uno de esos borradores mencionados en la carta se preservó en los archivos de Allen & Unwin. Probablemente el otro fue el que se envió a Alemania. En el borrador conservado Tolkien escribió:
Tolkien vivió en una época muy diferente a la que vivimos hoy en día. La evolución de la sociedad y los cambios significativos que se han producido, hacen que debamos considerar el contexto del autor. La profesora de Literatura Fantástica de la Universidad de Glasgow, Dimitra Fimi, autora de Tolkien, Race and Cultural History, realiza el siguiente comentario en su artículo Was Tolkien really racist?:
Dicho esto, el presente ensayo se centra en la obra de Tolkien, concretamente en su mitología o legendarium, mostrando ciertos aspectos y pasajes de ella y, de esta forma, que el lector estime si está justificado (o no) que se pueda catalogar esta mitología de racista, o si tiene elementos que puedan ser señalados de esta forma. En cualquier caso, los diálogos de los personajes representan a ellos mismos y no necesariamente al autor. Como decía Tolkien a Peter Hastings sobre una frase de Bárbol, «Bárbol es un personaje de mi historia, no yo» (Cartas, nº153, p.224).
El Diccionario de la lengua española (DLE) define como racismo: «creencia que sostiene la superioridad de un grupo étnico sobre los demás». ¿Se da este caso en la obra de Tolkien?
En el mundo de Tolkien hay diferentes razas. Y dentro de ellas también podemos encontrar diferentes «pueblos» o «casas»; así tenemos la casa de Bëor, de Haleth o de Hador entre los Hombres. También los Haradrim pertenecen a los Hombres, y los Orientales (Swarthy Men). Realmente ninguna de las razas o pueblos es catalogada como maligna, salvo aquellas que se especifica que proceden de una corrupción, por ejemplo, los Orcos.
El color de piel no parece ir vinculado con el comportamiento y personalidad de los diferentes seres que pueblan Arda. Aunque puede resultar tentador pensar que el color negro u oscuro está asociado con lo malvado o maligno, no siempre pasa así en la obra de Tolkien. De los Orcos no se dice que tuvieran la piel negra, pero sí morena (swart): «La cara ancha y chata era morena» (La Comunidad del Anillo, p.382). También tenían este color de piel los Orientales, pero no todos hicieron el mal; Bór y los suyos permanecieron fieles a los Eldar. Del Pueblo de Bëor se dice que «muchos eran de tez más oscura [que los de la Casa de Hador], algunos incluso cetrina [aquí Tolkien realmente utiliza la palabra «swarthy», como los Orcos o los Orientales]» (Los Pueblos de la Tierra Media, p.358). También de los montaraces, descendientes de los Hombres de Númenor, se dice que «eran más altos y morenos que los Hombres de Bree» (La Comunidad del Anillo, p.181), utilizando la palabra «dark», y de Sam que tenía «una mano morena» (Las Dos Torres, p.372), en este caso «brown» en el original.
Por otra parte, y según la interpretación de cada uno, podríamos encontrar alguna idea supremacista entre algunos pueblos o casas. Los Noldor parecen los más poderosos de los Elfos, pero esto puede estar más relacionado con su sabiduría y sus ansias de conocimiento que por su naturaleza. Eran llamados Gnomos en los primeros escritos, del griego gnome, «pensamiento, inteligencia» (Cartas, nº 239, p.370). De la misma forma se dice que aquellos Elfos que llegaron a Aman y contemplaron la luz de los Árboles eran más poderosos, o tenían un «estatus» más elevado, que aquellos Elfos que no lo hicieron.
En una de sus cartas Tolkien escribía sobre los Hijos de Eru, Elfos y Hombres, diciendo que los primeros eran una «casta superior» (Cartas, nº 154, p.232). ¿Se puede llamar a este pensamiento, y lo que deriva de él, racismo? Veamos algunos fragmentos de la obra…
Un primer caso a valorar podría ser el de Thingol, Elrond, sus respectivas hijas y sus pretendientes. Thingol consideraba a Beren un ser inferior, un Hombre, un mortal, indigno de su hija Lúthien. «Pero Thingol miró en silencio a Lúthien, y pensó en su corazón: «Hombres desdichados, hijos de pequeños señores y reyes de corta vida, ¿ha de poner alguien semejante las manos en ti, y sin embargo seguir con vida?»» (El Silmarillion, De Beren y Lúthien, pp.226-227).
Thingol le pone como condición a Beren para acceder a la mano de su hija una tarea que en ese momento se consideraba imposible. Es decir, tenía que demostrar su valía. Algo similar ocurre con Elrond. Este sabía quién era Aragorn, descendiente de Elendil e Isildur, pero no le parecía suficiente para su hija. Dice lo siguiente:
Unos cuantos años más tarde, después de emplearse en la causa contra Sauron, adquirir gloria y fama y explorar tierras lejanas, Aragorn se encuentra con Arwen en Lórien. Allí, en la colina de Cerin Amroth, se juran eterna fidelidad, y cuando Elrond se entera de la elección de su hija le dice a Aragorn:
Este tipo de peticiones, mejor dicho, exigencias o requisitos, son como aquellas historias o cuentos medievales en las que el plebeyo se enamora de la hija del señor feudal, y este (si lo consiente) le pide a cambio una hazaña heroica para hacerse digno. De hecho, Dimitra Fimi defiende la idea de una gran inspiración medieval en el mundo de Tolkien. Un mundo que utiliza la scala naturae o «gran cadena del ser», », una metáfora visual jerárquica de la Edad Media que clasifica todas las formas de vida según su proporción de «espíritu» y «materia» (Was Tolkien really racist?, Dimitra Fimi).
Otro caso a considerar de posible elemento racista, la superioridad de un pueblo sobre otro, es el tema de la «sangre» y la «pureza». Según se nos cuenta en los apéndices de El Señor de los Anillos:
Años más tarde, el reino de Gondor sufrió una decadencia que empezó antes de la muerte de Atanatar II Alcarin (1226 T.E). De esta decadencia se nombra tres grandes males, siendo el primero de ellos la guerra civil de la Lucha entre Parientes. Esta la desencadenó un matrimonio, el de Valacar hijo de Roméndacil, rey de Gondor, con Vidumavi, que pertenecía a los Hombres del Norte. Se consideraban «menores» a estos Hombres.
Cuando la Lucha entre Parientes llegó a su fin:
Esta mezcla de la sangre como causa de una pérdida de sabiduría y otras características también se menciona en De los Anillos de Poder, obra que Tolkien escribió en la misma época que El Señor de los Anillos.
La importancia de la sangre (linaje, estirpe) como elemento diferenciador se pone nuevamente de manifiesto en las palabras de Gandalf a Pippin, cuando el mago le habla de Denethor, y en las de Legolas sobre Aragorn:
Y sobre ese comentario de Gandalf acerca de Denethor, Tolkien dice en una de sus cartas:
Los Númenóreanos, especialmente aquellos descendientes de la casa real de Númenor y de los nobles como Elendil, tenían ciertas características que los hacían prevalecer frente a otros Hombres. Y cuanto más pura era esa descendencia mejor conservaban esos rasgos de los Edain, los Hombres que combatieron contra Morgoth en la Primera Edad.
Se podría comentar algo más, si bien no se podría catalogar de racista tal vez sí de cierto trato de favor o preferencia. Es el caso de la elección de Elrond, Elros y sus hijos. Según el legendarium a Eärendil, Elwing y a sus hijos se les permitió elegir libremente a cuál de los linajes unirían su destino y bajo qué linaje serían juzgados. Elrond eligió «como le fue permitido, ser contado entre los Eldar; pero Elros, su hermano, eligió vivir con los Hombres» (El Silmarillion, p.347), aunque, en realidad, Elrond y Elros no dejaron de ser Medio Elfos. Más tarde Elrond se casó con Celebrían, una Elfa hija de Galadriel y Celeborn, y tuvieron a Elladan, Elrohir y Arwen. Estos hijos seguían contándose entre los Medio Elfos y no solo eso, sino que tenían capacidad de elección.
Tolkien solía diferenciar la raza o linaje y el destino. En un principio, a los Elfos les corresponde un destino «inmortal» y a los Hombres un destino mortal. Pero existen excepciones, así Lúthien siguió siendo Elfa aunque acabó con un destino mortal, o también se dice que Tuor fue el único de los Hombres con destino «inmortal» (El Silmarillion, p.334). Es decir, un cambio de destino por una «gracia especial» no altera la raza de un individuo.
Sin embargo, esta distinción no parece cumplirse
en los hijos de Elros, donde parece influir la elección del destino del padre
en la raza de sus hijos. Los hijos de Elros y los de Elrond no tuvieron las
mismas opciones. La diferencia entre ambos casos es evidente. Elros eligió un
destino mortal y Elrond «inmortal». Ambos eran Medio Elfos. A los hijos de
Elrond, con madre Elfa «inmortal», se les consideró Medio Elfos y se les
concedió la capacidad de elección. Sin embargo, no sucedió esto con los hijos
de Elros. Tolkien escribió en la carta nº153, citada anteriormente: «Elros
eligió ser un Rey «longevo», pero mortal, de modo que sus descendientes son
mortales» (Cartas, nº153, p.227). No solo desapareció la capacidad
de elección, tampoco los consideró Medio Elfos; o, visto de otra forma más
probable, al no ser contados como Medio Elfos no existía alternativa para
ellos. Esto se repitió con Arwen, Medio Elfa con destino mortal, Aragorn y su
hijo Eldarion.