¿Están ligados la raza y el
destino en la obra de Tolkien?
Como sabemos, en el mundo de Tolkien a la raza de los Hombres les corresponde un destino mortal, mientras que los Elfos son considerados inmortales. Aunque, como llegó a señalar el autor, «estrictamente debería llamarse más bien «gran longevidad», cuyo límite último es la duración de la existencia de Arda» (El Anillo de Morgoth, p. 378). Veremos a continuación cómo raza y destino no siempre están ligados, y hasta qué punto pueden funcionar como conceptos independientes.
Lúthien, hija de Thingol y Melian, era una Elfa que se enamoró de Beren, un Hombre mortal. Tal como se cuenta en El Silmarillion, cuando Beren muere debido a las mortales heridas infringidas por el lobo Carcharoth, Lúthien acude a las estancias de Mandos y ruega por él. Entonces, con la intervención de Manwë y la voluntad de Ilúvatar, se le ofrecen dos alternativas, eligiendo ella volverse mortal, regresar a la Tierra Media y llevar consigo a Beren para morar allí otra vez. Y el texto dice lo siguiente:
Las mismas palabras se repiten en El Señor de los Anillos, cuando Aragorn narra a los hobbits la historia de Beren y Lúthien:
Estas frases pueden interpretarse como que Lúthien seguía contándose entre los Elfos, pero su destino cambió y se «convirtió» en mortal. Pero también hay quien lo entiende de otra forma: se dice que fue la única Elfa que murió porque nació como tal, no porque en el momento de fallecer perteneciera a los Elfos. Esta idea defiende que el cambio de destino implica también un cambio de raza: si Lúthien es mortal, pertenecería a la raza de los Hombres.
No es este mi parecer. Mi opinión es que Lúthien murió como Elfa y, sobre este asunto, mostraré algunos ejemplos que refuerzan esta idea: raza y destino no están ligados indisolublemente. Un primer indicio de ello lo encontramos en Dior. Hijo de Beren y Lúthien, fue tratado por Tolkien como un Medio Elfo, y esto solo sería posible si Lúthien conservaba su naturaleza élfica al regresar a la Tierra Media.
Por otra parte, Elrond y Elros eran Medio Elfos, hijos de Eärendil y Elwing. Al final de la Primera Edad, los Valar decidieron concederles la libertad de elección: «Y Elrond eligió permanecer con los Primeros Nacidos, y a él se le concedió la vida de los Primeros Nacidos. Pero a Elros, que eligió ser un rey de Hombres, se le otorgó una vida muy prolongada, mucho más que la de los Hombres de la Tierra Media» (El Silmarillion, p.354-355). Ambos eligieron destino, pero podría entenderse que esa elección afectó también a su raza o linaje:
Sin embargo, en otros pasajes, Tolkien sigue refiriéndose a Elrond como Medio Elfo. Había elegido destino, pero su raza se mantenía.
También sus hijos, Elladan Elrohir y Arwen, eran Medio Elfos. Incluso cuando Arwen eligió la mortalidad, no cambió su raza.
¿Pero sucedió lo mismo en el caso de Elros y sus hijos? Podría pensarse que los descendientes de Elros no tuvieron capacidad de elección y que tampoco eran Medio Elfos. Véase el siguiente párrafo:
Si bien podría parecer que la elección de Elros determinó también la raza de sus hijos, Tolkien, en un texto de 1959, atribuyó a Vardamir, hijo mayor de Elros, la misma categoría que Arwen:
Observa Carl F. Hostetter que este pasaje «parece ser la única sugerencia en los escritos de Tolkien a efectos de que Vardamir se pareciera a Arwen de entre los Medio-elfos, y también de que disponía de una «elección de pueblo»» (ibid., p.89 nota 12). Así pues, según este fragmento, la elección de destino no implicó un cambio en la raza.
No obstante, el caso de Tuor introduce una posible excepción a todo lo anterior. Cuando ya era mayor, el deseo del mar lo invadió, y junto con su esposa Idril Celebrindal, navegó hacia el Oeste. Y se dice lo siguiente:
Aquí sí parece producirse un cambio conjunto de destino y de raza. Tuor «llegó a ser miembro de la raza mayor», es decir, a ser contado entre los Elfos. Sin embargo, también cabe interpretar esta expresión de forma metafórica (como convivencia o afinidad), o considerar que el pasaje pertenece a una época muy temprana, un añadido al texto del Quenta de 1930, que no fue revisado posteriormente, cuando muchas reglas y principios del legendarium no existían en ese momento.
A este respecto resulta significativo que, en el relato
del viaje de Eärendil, se diga que «Eärendil, el primero entre los Hombres
vivientes, pisó las costas inmortales» (El Silmarillion, p.338). Si
Tuor, su padre, hubiera llegado anteriormente a Aman en condición de Hombre,
esta afirmación resultaría difícil de sostener. Esto podría interpretarse como
un indicio de que Tuor había dejado de contarse entre los Hombres, lo que
reforzaría la idea de un cambio en su raza. No obstante, también cabe entender
la expresión como una fórmula narrativa que no tiene en cuenta un caso tan excepcional
como este.