lunes, 13 de febrero de 2017

¿Duermen los Elfos?

¿Duermen los Elfos?

 

            Es posible que algún lector se haya preguntado si los Elfos dormían del mismo modo que los Hombres a raíz de un fragmento de El Señor de los Anillos. Cuando los tres cazadores —Aragorn, Gimli y Legolas— persiguen a los Orcos que han capturado a Merry y Pippin, se dice lo siguiente:

            «Solo Legolas caminaba con la ligereza de siempre, apoyándose apenas en la hierba, no dejando ninguna huella detrás; pues en el pan del camino de los Elfos encontraba toda la sustancia que podía necesitar, y era capaz de dormir, si eso podía llamarse dormir, descansando la mente en los extraños senderos de los sueños élficos, incluso caminando con los ojos abiertos a la luz del mundo.»
Las Dos Torres, Los jinetes de Rohan, p.29

            Los Elfos poseen capacidades físicas superiores a Hombres y Enanos; por ello, Legolas apenas mostraba fatiga después de muchas horas de camino. Pero lo más llamativo del pasaje es su peculiar forma de descanso.

Podríamos preguntarnos si este modo de reposo era el habitual entre los Elfos o si, por el contrario, también dormían de un modo más profundo. En ese mismo capítulo, algo más adelante, durante el turno de guardia de Gimli, «los otros se tendieron en el suelo. Casi en seguida se quedaron dormidos»:

«Legolas ya no se movía; las manos hermosas cruzadas sobre el pecho, los ojos abiertos, unía la noche viviente al sueño profundo, como es costumbre entre los Elfos.»
Las Dos Torres, Los jinetes de Rohan, p.45-46

            Tras la destrucción del Anillo, cuando la Compañía se demora cerca de las puertas de Moria: «mientras los hobbits dormían profundamente», Gandalf, Elrond, Celeborn y Galadriel se sentaban y se comunicaban con la mente (El Retorno del Rey, p.301).

De acuerdo con las citas anteriores, podría concluirse que los Elfos podían pasar largos periodos despiertos, descansando en una especie de estado intermedio entre la vigilia y el sueño; pero también se acostaban y dormían.

            De hecho, existen varios ejemplos de ello en el legendarium. Finrod y Turgon lo hacen bajo el influjo de Ulmo, «quien los sumió en un sueño profundo y en pesados ensueños» (El Silmarillion, p.153). Después del incidente con Celegorm y Curufin, Beren reanudó la búsqueda del Silmaril mientras Lúthien «aún dormía sobre la hierba» (El Silmarillion, p.241). Gwindor, el Elfo de Nargothrond que había escapado de Angband, fue hallado por Beleg mientras «yacía dormido al pie de un gran árbol muerto» (El Silmarillion, p.282). También Legolas duerme en Moria cuando Gandalf monta guardia en la sala del gran arco: «Fue Gandalf quien los despertó a todos» (La Comunidad del Anillo, p.369).

Estos ejemplos muestran que el peculiar modo de descanso descrito en Legolas no excluía el sueño ordinario. Los Elfos podían dormir profundamente, aunque también parecían capaces de descansar de formas distintas a las de Hombres y hobbits.

También encontramos referencias en los textos a lechos y lugares donde los Elfos dormían. En el flet plataforma de madera— al que subieron los hobbits en Lórien, «había pieles y mantos de sobra» (La Comunidad del Anillo, p.404). Del mismo modo, en la casa construida entre los tres troncos del haya Hírilorn para impedir la huida de Lúthien, se dice en La balada de Leithian que «Lúthien, sumida en sopor, se tendió en su lecho y durmió» (Las baladas de Beleriand, p.239). Rivendel también disponía de camas, aunque podría argumentarse que no era un refugio exclusivamente élfico, pues allí se hospedaban además Hombres y Enanos.